Su paso por el Rectorado de la entonces Universidad Politécnica de Valencia forma parte de la trayectoria histórica de la institución. Tras concluir esta etapa, en 1981 asumió la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación, desde donde participó en la gestión de la política universitaria española.
Ingeniero agrónomo y catedrático de Ingeniería Agroforestal, desarrolló una extensa carrera académica e investigadora, vinculada especialmente a la ingeniería agronómica, la electrotecnia y la electrificación rural. Su trayectoria estuvo marcada por la combinación de la actividad docente e investigadora con el desempeño de responsabilidades de gestión universitaria.
En 1995 fue nombrado rector de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), cargo que desempeñó durante dos mandatos, hasta 2004. También presidió la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), contribuyendo desde esta responsabilidad al desarrollo del sistema universitario español.
A lo largo de su carrera recibió diversos reconocimientos, entre ellos la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio y la Medalla de Honor de la Universidad Politécnica de Madrid. También fue distinguido como doctor honoris causa por varias universidades latinoamericanas.
Para mí, Saturnino de la Plaza tiene también un significado especial: fue el primer rector de la UPV durante mi vida como estudiante universitario. Su nombre y su legado forman parte de la historia de esta gran institución en la que, muchos años después, he tenido el honor de asumir el liderazgo como rector. Incluso tuve la fortuna y honor de coincidir con él en las reflexiones y trabajos que realizábamos durante el periodo de implantación de la Declaración de Bolonia en el sistema universitario español.
Quiero trasladar mi más sentido pésame a la familia, amistades y compañeros de Saturnino de la Plaza, así como a toda la comunidad universitaria. Su recuerdo queda ligado a la historia de la UPV y a una trayectoria dedicada a la universidad pública.
Descanse en paz.