En este sentido, ha explicado que el ciclo de investigación “se está comprimiendo” y que el cambio es aún más profundo. “Hasta hace poco, uno de los principales cuellos de botella de la ciencia era la capacidad computacional y el procesamiento de datos. Eso está cambiando”, ha afirmado. A su juicio, los límites actuales se sitúan en “la formulación de preguntas significativas, el acceso a datos de alta calidad, la integración interdisciplinar y la imaginación conceptual”. En otras palabras, “el cuello de botella de la ciencia se está desplazando del cálculo a la creatividad”.
El rector también ha destacado el impacto de la IA en la transferencia de conocimiento, señalando que el modelo tradicional —“investigación, patente, licencia, producto”— está siendo sustituido por dinámicas más iterativas basadas en “datos, modelo, plataforma”. Esta transformación ha acortado la distancia entre el laboratorio y el mercado y ha planteado nuevos desafíos como “¿Quién es propietario de las invenciones asistidas por IA?” o “¿Cómo protegemos la propiedad intelectual algorítmica?”.
En este nuevo contexto, ha defendido que las universidades deben evolucionar y convertirse en “centros de ampliación de capacidades en IA”, capaces de ofrecer capacidades avanzadas a la industria y actuar como “un amplificador de inteligencia en toda la economía”. Capilla ha concluido señalando que la inteligencia artificial no sustituirá a los investigadores, aunque sí transformará su papel.
“La IA no reemplaza la investigación. Pero sí eleva el umbral de la excelencia”, ha afirmado. Y ha lanzado una reflexión final sobre el impacto en la formación: “Nuestros egresados no competirán contra la IA. Competirán contra quienes sepan utilizarla mejor.” La sesión ha puesto de relieve la importancia de la colaboración entre instituciones académicas de India y España en un momento en que la inteligencia artificial está redefiniendo los modelos de investigación, innovación y transmisión del conocimiento a escala global.