vladimir e. fortov

Discurso de Francisco J. Mora Mas

Rector de la UPV

Ver discurso de Francisco J. Mora Mas

SR. VICERRECTOR DE INVESTIGACIÓN, INNOVACIÓN Y TRANSFERENCIA

SR. SECRETARIO GENERAL

SRA. DIRECTORA DE LA ESCUELA DE DOCTORADO

SR. DEFENSOR UNIVERSITARIO

DR. VLADIMIR FORTOV

DR. IGOR TKACHENKO

DR. VICENTE BORIA

DIGNÍSIMAS AUTORIDADES

MIEMBROS DEL EQUIPO RECTORAL

SRES. CLAUSTRALES

MIEMBROS DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

FAMILIARES Y AMIGOS

SRAS. Y SRES.

Agradezco la presencia de todos Udes. en este acto solemne de clausura del curso 2015/2016.

Como en años anteriores, hemos procedido a entregar el máximo título académico que las universidades podemos otorgar: el título de doctor. A este estrado han subido los nuevos doctores y doctoras de la Universitat Politècnica de València que han culminado su programa de doctorado en nuestra universidad, y han recibido el birrete que les acredita como tales. Igualmente, en este solemne acto hemos hecho entrega de los Premios extraordinarios de tesis doctorales del curso 2015/2016, a los doctores que se han hecho merecedor del mismo.

Pero coincidirán conmigo, en que este acto ha quedado especialmente realzado por la investidura del profesor Vladimir Fortov como Doctor Honoris Causa por nuestra universidad.

Etimológicamente Doctor -el que enseña, el docto- es palabra que define al maestro, al profesor, a quien genera conocimiento. La primera colación del título de doctor tuvo lugar, en 1140, en la Universidad de Bolonia, a la que siguieron, al poco tiempo, otras universidades europeas. En nuestros días, el título de doctor está asociado al reconocimiento de la capacidad investigadora.

La generación de conocimiento -de nuevo conocimiento- es una de las funciones inexcusables que la universidad ha de llevar a cabo; sin ella no podríamos hablar propiamente de universidad. Para desempeñar adecuadamente esta función, nuestra universidad ha de propiciar todos los años la aparición de nuevas cohortes de investigadores que se incorporen al proceso de creación y de ampliación del conocimiento por medio de la investigación.

Es, por tanto, un motivo de orgullo, para todos los que formamos parte de esta Universidad, comprobar que el esfuerzo y la dedicación de nuestros investigadores han dado su fruto con esta cohorte de nuevas doctoras y nuevos doctores.

Quiero felicitar, pues, a quienes habéis recibido hoy el birrete que simboliza vuestra nueva condición. Tras varios años de esfuerzos habéis conseguido la colación del más alto grado académico que concede la universidad: el título de doctor.

Sabéis bien que durante todo este tiempo habéis tenido el apoyo de la institución y de muchas personas de nuestra comunidad universitaria. Habéis contado, en particular, con la orientación y la ayuda de vuestras directoras y directores de tesis, a quienes agradezco públicamente la dedicación y el empeño que han puesto para que cada uno de vosotros y cada una de vosotras hayáis contribuido con vuestras tesis doctorales a generar nuevo conocimiento, y también a abrir nuevas vías para investigaciones futuras. Estoy seguro de que para cada uno de vuestros directores y directoras es un motivo de satisfacción y de orgullo veros reconocidos con el título de doctor que hoy acabáis de recibir.

Con vuestro birrete de doctores estáis asumiendo también nuevas responsabilidades. Vuestra tesis doctoral representa el inicio de una nueva etapa. Ahora debéis de demostrar vuestra autonomía investigadora, y encontrar nuevas líneas de investigación, porque la generación de nuevos conocimientos ha de ser para vosotras y vosotros , como lo es para la Universidad, un objetivo permanente.

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Hacer ciencia es el pilar fundamental sobre el que se sustenta una universidad. El prestigio de cualquier universidad está, por tanto, decisivamente relacionado con su contribución al conocimiento, de ahí que las universidades deseemos sentar en nuestro claustro a aquellas personas que han realizado aportaciones fundamentales.

Este es el origen del doctorado honoris causa, o ad honorem, sólo atribuible en razón de relevantes méritos académicos, distinción con la que la universidad quiere honrar a la persona homenajeada y con la que la institución se beneficia -nos beneficiamos- del prestigio del nuevo doctor que, por este procedimiento, queda incorporado a nuestro claustro.

Hoy, la UPV se engrandece al haber otorgado su más alta distinción al profesor Fortov. Es un verdadero orgullo para nuestra Universidad que haya aceptado este nombramiento porque ello nos permite aprender de sus conocimientos.

En nombre de todos los presentes debo, en primer lugar, felicitar a la ETSII, a la ETSIT y al Consorcio Espacial Valenciano por haber propuesto incorporar al claustro de nuestra universidad al Dr. Fortov, felicitación que quiero dirigir particularmente a los Departamentos de Matemáticas y de Comunicaciones por haber tomado la iniciativa que nos ha conducido al acto académico que acabamos de celebrar.

Asimismo, quiero hacer público nuestro reconocimiento a los padrinos, el profesor Igor Tachenko y el profesor Vicente Boria, que han expuesto de forma resumida, pero clara y convincente, los sobrados méritos que concurren en nuestro nuevo doctor y que fundamentan indiscutiblemente su incorporación a nuestro claustro.

No voy a extenderme en glosar el trabajo desarrollado a lo largo de su vida por el profesor Fortov, porque sus méritos ya han sido expuestos por los padrinos mucho mejor de lo que yo podría hacerlo aquí. En todo caso, podemos concluir que nuestro nuevo doctor es un académico del máximo prestigio internacional en la investigación sobre la Ciencia y Tecnología aplicada al espacio.

La Academia de Ciencias Rusa, es gracias a este nombramiento un organismo con el que nuestra Universidad se siente si cabe aún más cercana. Conviene señalar que varios profesores de nuestra Universidad han colaborado con tan importante institución.

Agradezco las palabras del Doctor Fortov y comparto sus deseos, al tiempo que le reitero el compromiso de continuar e incrementar la colaboración de nuestra Universidad con la institución que dirige, ya que compartimos plenamente sus motivaciones por la Ciencia y la Tecnología para resolver los principales desafíos a los que se enfrenta la humanidad.

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En una clausura como ésta, debemos referirnos someramente a los hechos más sobresalientes acontecidos en el año académico.

En primer lugar, nuestra razón de ser primaria son los estudiantes y es ésta nuestra fundamental transferencia del conocimiento a la sociedad.

Debemos profundizar para ofrecerles la mejor formación posible, con la máxima dedicación y unos contenidos formativos actualizados, utilizando las nuevas posibilidades de enseñanza, pensando en el futuro y que ahonden en las competencias, el emprendimiento y las capacidades transversales.

La semana pasada se publicó la segunda edición del ranking universidad-empresa de la fundación EVERIS, basado en las valoraciones que los empleadores hacen de los contratados recién titulados y su universidad de origen. La UPV figura como la universidad española mejor valorada, en el ámbito de Ciencia e Ingeniería y en el ámbito de Informática y TIC.

Un resultado especialmente importante, dado que el empleo y la empleabilidad son preocupaciones habituales para muchos jóvenes y por ello son variables de enorme importancia a la hora de tomar decisiones clave como son los estudios universitarios.

Durante este curso hemos obtenido la acreditación internacional Eurace en 9 grados más. Con estas nuevas distinciones, la UPV suma un total de 23 acreditaciones internacionales (Eurace, Eurinf y ABET) que reconocen la excelencia de su docencia, posicionándonos como la universidad con el mayor número de grados y master acreditados por agencias internacionales. Quiero agradecer a los Centros y Departamentos junto al Vicerrectorado de Estudios, Calidad y Acreditación el magnífico trabajo que están realizando.

Varios miembros de nuestra universidad han sido objeto de un reconocimiento relevante tanto por instituciones académicas, comunidades científicas o la sociedad en su conjunto. De entre ellos quiero destacar al profesor Hermenegildo García, reciente ganador del premio Jaime I de Nuevas Tecnologías 2016. Uno de los mejores científicos a nivel mundial y una persona con un alto compromiso social y medioambiental.

Ahora, el proyecto Europa2020 es la estrategia de crecimiento a través de una economía integradora, sostenible e inteligente en el que la educación, y en concreto la educación superior, desempeña un papel decisivo sobre todo en su función de motor de investigación e innovación.

Por nuestra parte ya estamos haciendo estos deberes y podemos anunciar que la financiación europea captada este último año se ha incrementado en un 60% con respecto a la que se conseguía hace tres años. Mi más sincera enhorabuena a todos los que lo han hecho posible, profesores e investigadores, técnicos y administrativos de la gestión y al Vicerrectorado de Investigación, Innovación y Transferencia.

Un 34% de nuestros contratos de I+D+i son financiados por entidades o empresas internacionales.

Es importante reconocer que nuestros profesores e investigadores han sabido responder con fuerza y de forma creativa a la reducción de financiación nacional y autonómica.

La Universidad debe ser considerada como un instrumento indispensable para la innovación y la creación de empleo. El ejemplo claro es que son más de 900 contratos anuales los que genera la UPV por los proyectos que consiguen nuestros grupos de investigación. Aunque los grupos tienen vida propia en investigación a nivel internacional es necesario un apoyo específico para sus proyectos innovadores y de transferencia, en recursos humanos e infraestructuras.

En este sentido, aludo a la necesidad de definir un verdadero programa de retención y captación de talento, para el que solicito apoyo a la Generalitat Valenciana. Durante los últimos cuatro años, las universidades se han descapitalizado, los investigadores en formación se han visto obligados a abandonar la Universidad, emigrando a otros países, que se aprovechan de su magnifica formación. Esa fuga de talento, es un precio muy alto, que hemos pagado para cumplir con las políticas de austeridad y de corrección del déficit público, pero que está hipotecando el futuro de la Universidad y de la investigación.

En la Universidad somos conscientes de todos los elementos de contorno que han conducido a esta situación de precariedad presupuestaria. La crisis ha puesto de manifiesto la fragilidad recaudatoria de nuestro sistema tributario, base imprescindible del sostenimiento de todas las políticas de gasto público.

Junto a ello, la Comunidad Valenciana tiene una financiación autonómica por habitante que se sitúa sistemáticamente entre las más bajas de todas las regiones. Los valencianos cumplen sus responsabilidades tributarias con el Estado y -paradójicamente- han continuado siendo contribuyentes netos en la balanza fiscal del Estado, aunque su renta por habitante es ya un 12% inferior a la media española

Desde la Universidad vamos a seguir demandando más inversión en educación y en investigación. Nuestra misión es convencer, con nuestro trabajo y resultados, a nuestros gobernantes de aquí, de Madrid y de Bruselas, de que las universidades son la clave para la salida de la actual crisis, de que la sociedad del conocimiento no es una bella frase sin mayor contenido, de que la inversión en educación e investigación no es un gasto sino la más segura inversión para el futuro.

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Nuestro rendimiento, en formación superior y en investigación, está por encima del peso que nuestro país tiene cuando lo comparamos con los grupos de países de nuestro entorno.

En España el gasto dedicado a actividades de I+D, es de un 1,2% del PIB en el 2015, lejos de 2% de la media de la UE15. A pesar del impacto de la crisis, la evolución de la producción científica española frente a la mundial, que recae en gran medida en las universidades y centros de investigación (44% inversión en I+D pública frente al 56% privada), ha pasado del 3,06% en el 2003 al 3,6% en el 2014 (InformeCYD2014).

Así pues, pese a la menor inversión, el esfuerzo de los grupos de investigación universitarios españoles ha mantenido un alto grado de productividad aunque el descenso en liderazgo (primeras citaciones) sea preocupante.

Somos plenamente conscientes de que las universidades -la UPV- tenemos que mejorar, porque en nuestro interior existen ineficiencias que debemos corregir. Pero si en España no se produce una apuesta decida por la formación, por la investigación y por la innovación -también ahora, en estos momentos tan difíciles-, estaremos sacrificando el futuro de nuestro país, el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos.

La inversión en I+D+i no se debe sacrificar en los momentos de crisis, no debe estar tan alejada de la media de la OCDE. En España tenemos unas infraestructuras físicas muy buenas; sin duda, de las mejores del mundo, tanto en puertos como en aeropuertos, autopistas y en ferrocarril de alta velocidad, disponiendo sorprendentemente en esta última infraestructura de la red más extensa del mundo. A lo largo de las tres últimas décadas, los recursos invertidos en estas infraestructuras físicas han sido considerables, y sus resultados muy visibles y admirados por todos los que nos visitan. Pero no ha sucedido lo mismo con la inversión en I+D+i, que es la que, de llevarse a cabo, nos permitiría llegar a ser un país con un nivel de vida elevado.

El nivel de vida futuro no lo determina la inversión en infraestructuras físicas sino la inversión en capital humano, y esto -debemos reconocerlo- España lo ha hecho muy mal durante las últimas décadas. Muy posiblemente se deba a que la inversión en formación y en I+D+i no es tan visible como la inversión en infraestructuras, ya que no se presta a cortar cintas y sus resultados, aunque muy rentables y seguros, sólo se obtienen a largo plazo.

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No quiero terminar sin ratificar la disposición de la UPV para cooperar en la ayuda al tremendo drama humanitario que estamos viviendo de los refugiados de la guerra en Siria y otros similares que también nos llegan, y en los que debe hacerse presente nuestras acciones de cooperación y solidaridad. La Universitat Politècnica de València se ha sumado a la iniciativa de la CRUE para facilitar el acceso a nuestras enseñanzas de los estudiantes que vengan a Valencia en esa situación de emergencia. Como Universidad del sur de Europa, debemos de contribuir con nuestra acción a que Europa siga siendo la tierra de los derechos y de la libertades, una tierra de paz, siempre imperfecta, pero siempre decidida a abrir su brazos al que busca una vida digna tras nuestras fronteras.

Concloc la meua intervenció en aquest solemne acte dirigint-me, de nou, als nous doctors i doctores de la UPV que, fa uns minuts, acaben –acabeu– de recollir els vostres atributs doctorals. Vosaltres sou i simbolitzeu el futur d'aquesta Universitat. Sou un exemple destacat de la labor que desenvolupem, i per això, en nom de tota la comunitat universitària, us reitere l'orgull que sentim i la nostra felicitació per l'èxit que heu obtingut.

La comunitat universitària ha donat exemple amb el seu esforç, dedicació i voluntat en aquests anys durs; ens hem resistit al desànim i encara ens queda motivació suficient per a creure en moments millors, perquè estimem el que fem i creiem en el valor de la nostra institució.

Moltes gràcies.  

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