El proyecto ha previsto un edificio mixto de aproximadamente 27.000 m² construidos que ha incluido una residencia con capacidad para unas 600 camas, con un 95% de habitaciones individuales y unos 17.000 m² destinados al uso residencial. El diseño ha contemplado un modelo con zonas comunes ajustadas, apoyándose en los servicios ya existentes en el campus, como instalaciones deportivas, bibliotecas y cafeterías.
Asimismo, la actuación ha incorporado espacios de uso universitario gestionados directamente por la UPV, entre los que se han incluido una escuela infantil, la Falla Politécnica y el Instituto de investigación VRAIN, además de un aparcamiento subterráneo de 185 plazas con posibilidad de reconstrucción del actual estacionamiento.
El modelo de concesión planteado ha establecido que la empresa adjudicataria asuma el diseño, la construcción, la financiación y la explotación de la residencia durante un periodo previsto de 40 años, mientras que los espacios universitarios y el aparcamiento revertirán a la universidad una vez finalizadas las obras. La UPV ha solicitado además al mercado propuestas sobre variables económicas clave como la aportación inicial (AIU) y el canon anual (CAN), con el fin de ajustar la viabilidad del proyecto.
En paralelo, la universidad ha recordado que esta consulta no es vinculante ni otorga ventajas en futuros procesos de licitación, aunque la información recabada servirá de base para definir el concurso público definitivo, bajo principios de transparencia, igualdad y libre competencia.
Junto a esta actuación, la UPV ha avanzado en otras infraestructuras estratégicas. En el caso de la Casa de los Caramelos, ha impulsado la rehabilitación integral del edificio situado junto a las Torres de Serranos, con el objetivo de convertirlo en un espacio cultural e institucional abierto a la ciudadanía. La universidad ha abierto además el proceso de contratación para su redacción de proyecto y dirección de obra.
En el ámbito de la microelectrónica, la UPV trabaja en el proyecto europeo PIXEurope, una iniciativa estratégica del PERTE Chip que ha recibido financiación para el desarrollo de una planta piloto de chips fotónicos en L’Eliana, posicionando a València como referente europeo en semiconductores.
Por su parte, el futuro Edificio TRL (Edificio 8S), destinado a la transferencia tecnológica, ha seguido avanzando tras la recepción de ofertas para su redacción, con una previsión de inversión cercana a los 30 millones de euros y su puesta en funcionamiento estimada para finales de 2029.
Con este conjunto de actuaciones, la Universitat Politècnica de València ha reforzado su estrategia de crecimiento, internacionalización y transferencia de conocimiento, consolidando un modelo de campus orientado a la innovación, el talento y la colaboración público-privada.